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Entre garnachas

Acompaña: Tetela de champiñones con Garnacha Blanca; Sopecito de chorizo de pescado con Garnacha Rosada, y Gordita de maíz y confit de pato con Garnacha Tinta. Agencia REFORMA Acompaña: Tetela de champiñones con Garnacha Blanca; Sopecito de chorizo de pescado con Garnacha Rosada, y Gordita de maíz y confit de pato con Garnacha Tinta. Agencia REFORMA

Cd. de México, México 29-Jun-2018 .-Uno de los principales emblemas de esta enorme Ciudad, con más de 20 millones de habitantes, son sus garnachas, antojitos que lo mismo llegan en forma de guajolotas por la mañana, al mediodía como tacos de canasta en bicicletas o al anochecer, en ollas de esquites perfumadas con epazote.

Pero éstas no son las únicas garnachas que existen: hay otra que nace de la tierra, concretamente de tres valles californianos cuya producción local resurge con ímpetu. Del encuentro de las tocayas nació la armonización, y de su unión la magia.

"La idea surgió porque se juntaron ideas fáciles de complementar: por un lado, la uva garnacha, que ha vivido en el Valle de Guadalupe muchos años armonizando comida callejera y casual.

"Este juego de palabras nos ayudó a acercarnos de una manera más coloquial al tema de tomar vino y comer este estilo de comida", señaló Hugo D'Acosta, enólogo que desarrolló el festival Garnacha Garnacha.

Uno de los objetivos de este encuentro es el de difuminar la línea que separa al consumo tradicional de vino, propio de ocasiones especiales y platos muy elaborados, del amplio catálogo de antojitos urbanos nacionales, entre los que se incluyen quesadillas, sopes y gorditas.

"Nos pareció interesante rescatar el tema de la garnacha y reconocer su verdadero valor, porque pronto va a representar parte importante del viñedo en Baja California por su capacidad de adaptación y potencial para crear vinos de alta personalidad.

"Hoy la garnacha está recuperando su terreno. Es una uva que se considera de rescate; ése es el punto neurálgico de la idea" afirma.

Según D'Acosta, ambos tipos de garnacha se armonizan por su carácter casual y la versatilidad de la cepa, pues con ella pueden producirse vinos tintos o blancos, ligeros y festivos o complejos de alta concentración.

Además, por su tono informal, la garnacha puede ser una puerta de entrada al mundo del vino, pues el enólogo considera que tiene la capacidad de demostrar que la cultura no consiste en sofisticar las acciones, sino incorporarlas como elementos de la vida cotidiana.

El proyecto de D'Acosta llegó en el mejor momento. Según cifras aportadas por Valentina Ortiz Monasterio, cofundadora de Nación de Vinos, una de cada tres botellas de vino que se beben en México es nacional y el consumo creció un 28 por ciento con relación al año pasado, alcanzando 960 mililitros.

En pareja
Durante el Festival Garnacha Garnacha, celebrado en corazón de maguey, se degustaron Garnachas de El Parnita, Broka Bistro, Los Danzantes, Si món, Hacienda San Andrés y Expendio de Maíz con vinos de Casa de Piedra, Aborigen, Vena Cava y Tres Valles, entre otros.

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