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Dan forma a la misteriosa 'megaestructura alienígena' que mantiene desconcertada a los científicos

La estrella Tabby o KIC 8462852 ha tenido en vilo a la comunidad científica desde el año 2015, cuando un equipo de astrónomos descubrió que la luz de esta estrella disminuía frecuentemente hasta en un 20 % debido a que un objeto de considerable tamaño estaba orbitándola. 

Desde entonces se han planteado diferentes hipótesis sobre las posibles causas de este fenómeno, pero una de las más excitantes sostenía que podría estar originado por una 'megaestructura alienígena' espacial que rotaba alrededor del astro bloqueando así parte de su luz.

Ahora un astrónomo de la Universidad Libre de Tbilisi (Georgia) ha respaldado esta hipótesis e incluso sostiene que este tipo de estructuras deberían ser fáciles de observar con la tecnología infrarroja actual.

En su investigación, el profesor Zaza Osmanov afirma que lo más probable es que estas estructuras tengan formas de discos finos en lugar de conchas esféricas. 

En contraste a la hipótesis sobre la existencia de una posible megaestructura alrededor del astro Tobby, científicos de las universidades de Columbia y de California en Berkeley (EE.UU.) sugieren en cambio que estos extraños patrones de luz podían deberse a que la estrella Tabby habría engullido a uno de sus planetas.

 

Científicos: los perros pueden 'hablar' con los humanos, especialmente con las mujeres

Una investigación llevada a cabo por etólogos de la Universidad Eotvos Loránd de Budapest (Hungría) apunta a que los perros pueden hacer a los humanos entender lo que quieren decir con sus diferentes tipos de ladrido o gruñido, según se desprende de las conclusiones del estudio publicado este miércoles en la revista 'Royal Society Open Science'.

Durante el experimento, un grupo de 40 participantes escucharon un serie de gruñidos de perros realizando diversas tareas: proteger su comida, jugar con una cuerda o enfrentándose a la amenaza de una persona desconocida.

Los resultados mostraron un dato que sorprendió a los científicos: en el 63% de los casos, los participantes consiguieron relacionar correctamente el tipo de gruñido con la acción que estaba realizando el perro y la emoción que estaban expresando. 

 

Junto con identificar el contexto de los diferentes sonidos, el grupo tenía también que tratar de determinar el estado emocional del can entre cinco opciones: agresividad, miedo, desesperación, felicidad y ganas de juego. 

Asimismo, uno de los autores del estudio, Tamas Farago, señaló que "las mujeres y los participantes que tenían perros" mostraron una mayor capacidad a la hora de reconocer las emociones de los perros.

 

El ser humano también altera el clima espacial en torno a la Tierra

Los humanos han estado modelando el paisaje de la Tierra desde hace tiempo, pero ahora los científicos saben que podemos dar forma a nuestro entorno del espacio cercano también.

Se ha encontrado que un cierto tipo de comunicaciones por radio - de muy baja frecuencia, o VLF- interactúan con partículas en el espacio, afectando a cómo y dónde se mueven. A veces, estas interacciones pueden crear una barrera alrededor de la Tierra contra la radiación de partículas de alta energía natural en el espacio.

Estos resultados, que forman parte de un artículo exhaustivo sobre el tiempo espacial inducido por el hombre, han sido publicados en Space Science Reviews.

"Una serie de experimentos y observaciones han descubierto que, en las condiciones adecuadas, las señales de comunicaciones de radio en la gama de frecuencias VLF pueden afectar las propiedades del entorno de radiación de alta energía alrededor de la Tierra", dijo en un comunicado Phil Erickson, del Observatorio del Haystack del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts).

Las señales VLF se transmiten desde estaciones terrestres a grandes potencias para comunicarse con submarinos en el fondo del océano. Aunque estas ondas están destinadas a comunicaciones por debajo de la superficie, también se extienden más allá de nuestra atmósfera, cubriendo la Tierra en una burbuja de VLF. Esta burbuja es incluso vista por naves espaciales muy por encima de la superficie de la Tierra, como las sondas Van Allen de la NASA, que estudian electrones e iones en el entorno cercano a la Tierra.

Las sondas han notado una coincidencia interesante: la extensión externa de la burbuja de VLF corresponde casi exactamente al borde interior de las correas de radiación de Van Allen, una capa de partículas cargadas mantenidas en su lugar por los campos magnéticos de la Tierra.

Dan Baker, director del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado en Boulder, acuñó este límite inferior de la "barrera impenetrable" y especula que si no hubiera transmisiones VLF humanas, el límite probablemente se extendería más cerca de la Tierra. De hecho, las comparaciones de la extensión moderna de los cinturones de radiación de los datos de Van Allen Probe demuestran que el límite interno está mucho más lejos que su posición registrada en los datos de satélite de los años 60, cuando las transmisiones de VLF eran más limitadas.

Con el estudio adicional, las transmisiones VLF pueden servir como una forma de eliminar el exceso de radiación del entorno cercano a la Tierra. Ya se están realizando planes para probar las transmisiones VLF en la atmósfera superior para ver si pueden eliminar las partículas cargadas en exceso, que pueden aparecer durante períodos de intenso tiempo espacial, como cuando el Sol entra en erupción con gigantescas nubes de partículas y energía.

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