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Kuribreña y Obrador, polos opuestos

El proceso electoral del año 2018 se vislumbra obnubilado ante la falta de transparencia en la elección de los candidatos a la Presidencia de México, que se hace a espaldas del pueblo, de las normas democráticas y participativas, más bien son una imposición  de los partidos políticos bajo la complacencia de los órganos electorales y el dedazo del Presidente Enrique Peña Nieto en el caso del abanderado del PRI que recayó en José Antonio Meade Kuribreña.

Las mismas prácticas suceden en el Partido de Regeneración Nacional, Morena, el PAN y el PRD, en los que no hay transparencia en la elección de los precandidatos a la silla presidencial, ni los habrá en los demás puestos de elección popular. Existe un clima político enrarecido que no convence a la ciudadanía y por supuesto que el electorado no tiene opciones para elegir a sus representantes populares. En consecuencia la partidocracia está siendo rebasada por la ciudadanía que ya no confía en el sistema político mexicano totalmente acabado.

El PRI fue rebasado por la mano señera del Presidente Enrique Peña Nieto, que como ningún gobierno federal, había hecho alarde de tanta corrupción y osadía para imponer de tajo al precandidato que le conviene a sus intereses y por supuesto tiene que cubrir los desfalcos y lo oscuro de la política neoliberal, como el mismo, Meade Kuribreña, lo ha manifestado, que continuará en los programas de acción del peñanietismo, que va en detrimento de la democracia y de la participación ciudadana para servirle a la oligarquía.

Asimismo, el precandidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, es el único aspirante y ni quien le haga sobra, al estilo del porfiriato, sin embargo representa a la izquierda mexicana y está por arriba del Frente Ciudadano por México conformado por el PRD, PAN y MC, cuya fórmula no se pone de acuerdo para elegir a su abanderado, por lo que existe el riesgo de que se desmorone ante la falta de afinidad en sus ideologías y plataformas electorales que no compaginan entre la izquierda y la derecha, buenas para ganar pero no para gobernar.

Tanto peor, están los panistas en su drástica crisis social y política, al no contar con un liderazgo absoluto, luego de que el dirigente del blanquiazul, Ricardo Anaya está obstinado en ser el candidato a la Presidencia de México, pese a la gran división de este organismo que no concuerda con el PRD, que también está dividido y a estas alturas no tiene definida a su representación nacional, pues está en proceso de elección para sustituir a la Presidenta del Partido de la Revolución Democrática, Alejandra Barrales Magdaleno, quien persigue la candidatura al Gobierno del Distrito Federal, sin la anuencia de los órganos de su partido.

La disputa más grande se dio en las filas del PRI, que aún no asimilan sus militantes la brutal imposición de un precandidato externo, que recayó en Meade Kuribreña, con experiencia administrativa, por cierto buen tecnócrata, menos político, quien va a contender con el candidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, que a decir de los analistas y observadores tiene más trayectoria política electoral, al haber participado en dos contiendas electorales para la Presidencia de México, obteniendo buenos resultados, que de no ser por el fraude electoral hubiera sido el  Ejecutivo Federal en el año 2012, sin embargo va por la tercera vez, ahora con un programa alterno de nación que lleva todo contra la mafia del poder y los actos de corrupción de los gobernantes del PRI.

Me imagino las zacapelas descarnadas que se darán ambos candidatos , el del PRI y MORENA, desde diferentes polos opuestos, Meade es más de lo mismo, la misma canción neoliberal y las reformas estructurales diseñadas por el actual Presidente Enrique Peña Nieto en su afán de hacer más ricos a los capitalistas y más pobres al proletariado. El mismo abanderado del PRI, dice que va a combatir la corrupción, la pobreza y la marginación, que el mismo sistema político al que le ha servido, ha proliferado. Es decir se va auto combatir desde el punto de vista de los intereses neoliberales del sistema de gobierno. Representa a los de arriba, a los capitalistas, a la burguesía y al monopolio oligárquico, mientras López Obrador emerge de los de abajo, de la gente pobre, es decir un luchador social de toda su vida, que va contra el señoritingo, pelele del PRI, como el mismo lo ha manifestado en referencia a Meade Kuribreña, quien se someterá a los mismos vicios del Revolucionario Institucional.      Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

 

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