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En el Colnal, eterniza arte a los colegiados

Ciudad de México.- El Colegio Nacional (Colnal) dispone de una galería que alberga retratos de sus antiguos miembros, quienes periódicamente se "reencuentran" con sus sucesores: el espacio es propicio.

Allí se reúnen para comer una vez al mes los integrantes de la institución, en torno de una mesa de madera que se antoja más amplia si se añaden al convivio los personajes retratados en óleo por David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Juan O'Gorman, entre otros destacados pintores.

"(Los comensales) están rodeados de obras de arte, que además les recuerdan a aquellos que les han precedido en la función de educadores de México -eso son los miembros de El Colegio Nacional-, lo cual debe ser muy gratificante", considera Hildebrando Jaimes, director del Centro de Información del Colnal.

En su aniversario 75, el recinto de Donceles 104 muestra este acervo, integrado por 63 obras, al que próximamente sumarán los retratos del arquitecto Teodoro González de León, del filósofo Ramón Xirau, del físico Octavio Novaro y del médico Jesús Kumate, una vez que reciban su homenaje luctuoso.

Es tradición del colegio colocar en esta galería las imágenes de los miembros fallecidos, indica Jaimes durante un recorrido por el sitio, cuyo comedor ocuparon alguna vez los retratados.

"Tras realizar el homenaje", detalla, "normalmente un año después del fallecimiento, el retrato se enmarca y se cuelga en este lugar".

La diversidad de pintores convocados para perpetuar a los miembros del colegio muestra las distintas posibilidades del género, desde los que optan por un estilo más académico, hasta quienes deciden insertar al personaje en su particular universo pictórico, por ejemplo el matemático Samuel Gitler envuelto en las geometrías de Arnaldo Coen, o el médico Donato Alarcón, que asoma desde un muro derruido de Rafael Cauduro.

A veces, la experimentación del artista puede resultar difícil de asimilar, como ocurrió con el retrato de compositor Carlos Chávez, encomendado a Alberto Gironella, a propuesta de Octavio Paz y otros miembros del colegio.

"En su momento, la familia no estuvo muy conforme, es posible que le pareciera demasiado experimental", señala Jaimes en relación a la obra de los años 80, y recuerda que el Colnal no establece para las pinturas más restricciones que el tamaño, de 90 por 70.

Desde los años 90, los integrantes pueden elegir a los artistas de su preferencia para que los retraten, de modo que esta galería, que puede conocerse previo permiso, es también un repaso por la historia de la pintura en México.

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