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UNAM crea base de datos de impresos populares

Base de datos sobre impresos populares mexicanos de los siglos XIX y XX. / AGENCIAS Base de datos sobre impresos populares mexicanos de los siglos XIX y XX. / AGENCIAS

Ciudad de México.- “Ya es conocida la tenebrosa historia de este temido criminal. Esta larga cadena de crímenes que cometió Negrete en compañía de sus camaradas que formaban su pandilla, esa interminable serie de robos, asesinatos, escándalos… El Tigre de Santa Julia fue fusilado el jueves 22 a las 6 de la mañana en el Jardín Belem”.

Así inicia una noticia del año 1910 (impresa en papel revolución), que forma parte del proyecto “Impresos Populares Mexicanos (1880-1917), rescate documental y edición crítica”, una base de datos creada por la UNAM, que recopila material de la cultura popular mexicana, producido por las imprentas del siglo XIX y de principios del XX.

“El objetivo es conglomerar de manera digital las manifestaciones decimonónicas producidas por imprentas populares, de un siglo marcado por la gran producción de estos objetos, y facilitar su estudio a través del imaginario cultural”, explicó Mariana Masera-Cerutti, responsable del proyecto.

Para la también coordinadora de la Unidad de Investigación sobre Representaciones Culturales y Sociales (UDIR), en el campus Morelia de esta casa de estudios, los impresos populares representan una parte importante de la cultura mexicana y permiten conocer diversos aspectos del imaginario cultural de una época a través de sus manifestaciones literarias: canciones, corridos, cuentos, teatro infantil, cartas amorosas, cuadernillo, hojas noticiosas e impresos religiosos.

Durante la presentación del fondo documental, Santiago Cortés, coordinador del Laboratorio Nacional de Materiales Orales (LANMO) y de la sección digital del proyecto, resaltó que recuperar estos archivos en una plataforma digital, y observarlos en su conjunto, permitirá estudiarlos desde la perspectiva histórica, antropológica, literaria y de diseño.

IMPRENTA VANEGAS ARROYO

“Es difícil imaginar cómo era la sociedad a finales del XIX y principios del XX sin estas impresiones de literatura popular mexicana, las cuales cubrieron un amplio rango de temas”, describió Edith Negrín Muñoz, del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL).

Por ello, la imprenta Antonio Vanegas Arroyo tuvo un gran arraigo en estos siglos, pues era muy leída, o muy escuchada, porque algunas personas que sabían leer daban lectura a los textos para quienes no sabían hacerlo.

Aunque podemos encontrar en la red mucha información sobre la imprenta, o sobre José Guadalupe Posada –uno de los principales grabadores–, “lo que este proyecto aporta es una clasificación por género literario, tema o formato (volantes, cuadernillos o librillos) del acervo privado que el editor legó a su familia”.

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