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Libertad de expresión

Este sábado 25 de los corrientes, la Asociación de Periodistas de Oaxaca, (APO), así como otras organizaciones afines, anuncian efectuar un evento de protesta en el corazón histórico de la capital del Estado; como pocas veces, unirán sus voces para exigir justicia por la violencia desatada contra reporteros en todo lo largo y ancho del territorio nacional. Pero principalmente, por las arteras y proditorias agresiones que han sufrido los colegas en Tuxtepec y Matías Romero.

Será un grave llamado al gobierno de Alejandro Murat Hinojosa, así como al cuerpo colegiado de la Cámara de Diputados, instancias que, hasta este momento, guardan silencio en torno a los lamentables hechos de violencia, donde existen claras evidencias de quienes perpetraron las agresiones; en este caso, autoridades municipales de Tuxtepec y Matías Romero, quienes gracias al palio protector que los cobija, sin empacho alguno, arremeten contra quien o quienes cuestionan su quehacer público.

Lo que irrita a la gente que trabaja en los medios es que en Oaxaca no hay justicia. Muchas querellas, están archivadas, en el olvido. La ahora llamada Fiscalía General, que de general no tiene mucho, es un rubro pendiente del gobierno actual; sabe el pueblo que la corrupción y la impunidad brillan en todos los rincones donde hay una oficina encargada de integrar legajos de investigación; que en la Fiscalía General, quien atiende las audiencias es el secretario particular y que sólo es un filtro para que las quejas o denuncias en contra de ministerios públicos se turnan a los asesores, que vienen siendo más de lo mismo, razones por las que la institución está paralizada, con grave enfermedad terminal.

 Son muchos las agresiones que padecen los periodistas. Algunas no se denuncian por el grave burocratismo de la fiscalía. El atraco a vehículo, lo padeció el colega Francisco Fink; Felipe Sánchez Jiménez, fue violentado en sus bienes; Romualdo Santiago, de Matìas Romero, fue golpeado, esposado y llevado a la cárcel. ¿La falta? Ninguna. Lo tienen ubicado por sus críticas  no tan del gusto del presidente municipal de ese poblado. En Tuxtepec, el espionaje en los medios, es otra forma de hostigamiento que trastoca la libertad de expresión. Temas que deben ser investigadas por las autoridades. La PGR, tiene una fiscalía especializada en estos casos. Ahí el joven delegado Javier Villanueva, me consta, es un aliado de los periodistas, tiene la oportunidad de actuar con energía para que los hechos denunciados se consignen ante las autoridades competentes y que se haga justicia pronta y expedita.

La marcha de este sábado, es síntoma de que en México, hay un vacío de autoridad. Cualquiera pisotea las leyes. Y suena grave que las mismas personas que juramentaron respetar y hacer respetar la Constitución, sean las primeras en violentarlas.

Mi solidaridad con los colegas, es hora de clamar justicia y de elevar la voz para que en México cese el hostigamiento y la represión contra los reporteros. Los crímenes ocurridos en Chihuahua, Guerrero, Veracruz, nos ponen en grave predicamento. ¿Por quién doblan las campanas? Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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