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Notas para una alternativa de futuro para Oaxaca

El estudio de las propias condiciones reales de existencia de los oaxaqueños,  plantear las posibilidades de superación de las desigualdades que pueden existir entre su población, es condición mínima para obtener éxito en cualquier proyecto de futuro. Salta a la vista que la primera condición real en el territorio oaxaqueño es la existencia y situación de sus pueblos indígenas, plantear un proyecto de futuro sin tomar en cuenta esta existencia y esta situación, seguramente puede conducir al fracaso tal como ha sucedido durante más de quinientos años de la definición del territorio y por ende de su población.

Los diversos proyectos de futuro que han existido durante largos años de la historia que no han tomado en cuenta la particularidad de sus pueblos, ha conducido a dos fenómenos que limitan cualquier proyecto de futuro del conjunto del Estado y en cada uno de los pueblos en lo particular, nos referimos a situación de colonización y de colonialidad en que han vivido los pueblos y comunidades indígenas oaxaqueñas.

La dependencia personal basada en la explotación de los indígenas y avalada por el aparato público del imperio es la primera expresión de la colonización, régimen brutal que puso en peligro la propia existencia de los pueblos, el peligro de extinción de estos pueblos se le conoce como etnicidio. La colonización es una de las peores expresiones del proceso de extinción de una parte de la raza humana.

Si la colonización se basa en una relación personal en condiciones de explotación, la colonialidad es la relación de dominio de un sujeto colectivo hacia otro sujeto colectivo que usa todos sus aparatos para mantener esa situación de dominio. El sujeto colectivo dominado es el pueblo indígena y el sujeto dominador es el Estado, con sus leyes, instituciones de represión, sus aparatos ideológicos, como sus leyes e instituciones como la escuela, la iglesia y la cultura nacional.

Los pueblos indígenas han logrado, para erradicar cualquier vestigio de colonización y combatir los efectos negativos de la colonialidad, el reconocimiento de su derecho a la autodeterminación.

En la legislación se reconoce que los pueblos indígenas tienen derecho a decidir sus formas internas de convivencia y organización social, económica, política y cultural y a elegir de acuerdo con sus normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a las autoridades o representantes para el ejercicio de sus formas de gobierno interno, garantizando la participación de las mujeres en condiciones de equidad frente a los varones, en un marco que respete el pacto federal y la soberanía de los estados.

En este sentido, es obligación del Estado oaxaqueño garantizar el derecho de autodeterminación de los pueblos indígenas de Oaxaca y no sólo a garantizar este derecho sino de impulsarlo, de expandirlo, instituirlo y ser el medio para alcanzar el Buen Vivir o la Comunalidad. La superación de los vestigios de la colonización y de detener las funestas consecuencias de la colonialidad es una tarea de los pueblos indígenas y del Estado oaxaqueño. Sin embargo, al paso del tiempo y al paso de los años, el Estado de Oaxaca no ha cumplido con esta responsabilidad tan básica como elemental por estar envuelta en una ideología distinta: el liberalismo.

Partir de un proyecto de futuro para Oaxaca, pasa entonces en el reconocimiento de la situación de sus pueblos y comunidades indígenas en un marco de rompimiento epistemológico con el pensamiento liberal, guardando de ella la defensa del valor humano y de las libertades esenciales de la persona.

 

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