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Salina Cruz en peligro

  • Escrito por Joel Hernández Santiago
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A las 9 de la mañana del miércoles 14 de junio los 90 mil habitantes de Salina Cruz, en el sur de Oaxaca, se estremecieron al escuchar un estallido. De pronto un intenso olor a combustible quemado. De pronto enormes llamaradas que se percibían desde el cerro Juquilita, con enormes columnas de humo negro…

Todo provenía de la Refinería de Pemex, Antonio Dovalí Jaime, una de las más grandes del país, ubicada a unos cinco kilómetros del puerto de Salina Cruz en la costa de Oaxaca, la que procesa 330 mil barriles de crudo por día y surte de combustible al sureste mexicano, básicamente.   

Protección Civil del municipio inició urgente el procedimiento de desalojo de unos 30 mil habitantes que viven alrededor de la refinería… Y de pronto se escuchó otro estallido y más fuego y humo…

El gerente general de Pemex, en Salina Cruz, Rogelio Ríos Benítez, dijo que personal de bomberos de esta empresa ya trabajaba en la planta y “que no se alarme la población, pues sólo es una gran cantidad de humo, pero ya no representa peligro”…

Pero el fuego se intensificaba, las columnas de humo eran cada vez más extensas, los trabajadores suspendieron actividades dejando que los bomberos de la empresa hicieran su trabajo. Pronto se dieron cuenta de que no era posible hacerlo ellos solos. Llegó apoyo de otros municipios del Istmo, como también de Minatitlán, Veracruz y de Tula, Hidalgo.

Al medio día de ese miércoles el director general de Pemex, José Antonio González Anaya, dijo que asumía la responsabilidad por el siniestro. Fue al lugar de los hechos acompañado por el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa. A las 14.06 decía que el incendio no estaba sofocado, pero que ya estaba bajo control. Murat Hinojosa prometió “un paquete especial” de recursos de Pemex para las áreas que fueron afectadas: y foto.

A las 3 de la tarde, cuando la gente regresaba confiada, se escuchó otro estallido y el fuego y el humo se reavivaron.  Luego se anunciaría que había muerto un trabajador de Pemex en tareas de ayuda y 9 heridos…

Para el jueves 15 seguía el fuego pero se insistía en que ya estaba controlado, que sólo era asunto de que se agotara el combustible de la bomba que se había dañado. Esto es, según la versión oficial, el motivo del incendio se debió a las lluvias torrenciales que trajo consigo la tormenta tropical “Calvin”, por lo que desde el martes anterior cesaron actividades en la refinería.

Poco a poco el jueves el fuego disminuía y las labores de los bomberos se centraba en apagar las llamas pero, prioritariamente, en enfriar la tubería para evitar una tragedia mayor…

El 15 de junio se anunció la salida de un grupo de bomberos enviados por el gobierno de la Ciudad de México para apoyar en los trabajos urgentes. Muy bien esta ayuda. Es indispensable en momentos de altísimo riesgo como el que ocurría en Salina Cruz, no obstante para ese momento ya se había informado que estaban aislados los 13 contenedores y que el cuarto de bombas, donde inició el incendio, estaba bajo control.

De todos modos nadie supo explicar quién solicitó esta ayuda (el Municipio lo niega), en qué condiciones se movía un equipo de 50 bomberos, quince vehículos, con carros tanque de 20 mil litros, tres carros bomba y más: todo equivalente a cien millones de pesos y sobre todo bajo qué protocolos de seguridad para todos en Salina Cruz y para ellos mismos.  La ayuda para ser ayuda debe ser coordinada, acordada bajo términos objetivos y de urgencia y sin perjuicios adicionales, pero por lo pronto nadie los invitó a Salina Cruz, y llegaron. 

[El gobierno del señor Mancera exclamó al mundo y sus circunstancias que este era un trabajo de apoyo de Miguel Ángel Mancera para Salina Cruz; y que el señor Mancera era sensible a lo que ocurre en el país; y que el señor Mancera acude al llamado de su destino salvador. Así mismo lo repetía su enviado, Ismael Figueroa Flores, único candidato independiente que llegó a la Asamblea Legislativa y secretario del Sindicato de Bomberos de la capital desde hace siete años. Mancera quiere ser candidato a la presidencia a toda costa.]

A la llegada del contingente de CdMx, directivos de la Refinería Dovalí Jaime les impidió el paso bajo el argumento de que el fuego estaba extinguido. Pero luego la población local exigió que se les diera acceso, se abrió la puerta a dos mandos con la condición de que no tomaran fotos ni video grabaran… ¿Por qué?

El eje central es que urge revisar el estado que guarda la refinería de Salina Cruz; urge conocer si está en condiciones de seguridad para sus trabajadores como para los habitantes de ahí; es indispensable que se abran las puertas a peritos externos que conozcan si hay deterioro y si se requieren ajustes importantísimos en este tipo de plantas de combustible que, por su deterioro –ojalá nunca- podrían estallar y causar una tragedia de magnitud extrema.

Pemex tiene que responder a esta urgencia, así como también los responsables federales y locales. No es un asunto de  cerrar puertas, no tomar fotos y video grabar… Esto además de que genera mayores suspicacias también es una muestra de que ahí ocurre algo grave y puede ser peligroso.

Y así como hay que revisar la refinería de Salina Cruz, hay que revisar con la misma meticulosidad y responsabilidad a todas las del país: el peligro está ahí, a la vista, y se puede evitar si los responsables asumen su responsabilidad con urgencia.

Y en cuanto a Mancera… ¡Mancera-Mancera-Mancera!... Bueno… Mancera no tiene remedio.

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