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Trump prevé reducir de un plumazo el área de dos monumentos naturales en Utah

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El mandatario estadounidense, Donald Trump, anunció la reducción de los linderos de dos monumentos naturales en Utah.

Mediante dos decretos presidenciales, este lunes el jefe de Estado anunció su intención de reducir en 85 % el territorio del Monumento Nacional Bears Ears, y casi 50 % del tamaño original del Grand Staircase-Escalante.

Según el Washington Post, se trata de la reducción de protección de tierras públicas más grande en la historia de EE.UU., lo que ha despertado el rechazo de activistas a las afueras de la Casa Blanca y el elogio de los legisladores conservadores.

El temor de los defensores del ambiente, así como de las comunidades indígenas que habitan en la zona, es que los predios que queden fuera de la declaratoria de monumento sean destinados a actividades como la explotación petrolera.

Por su parte, el mandatario estadounidense justificó su decisión. Trump considera que la extensión de esa zona es un "exceso federal" que pone los recursos naturales de Utah en manos de "un pequeño puñado de burócratas muy distantes, ubicados en Washington".

La medida, asegura el New York Times, podría desembocar en una batalla legal sobre el manejo de las tierras en EE.UU. Mientras algunos consideran que deben estar protegidas, otros defienden que se asignen en concesión para la explotación de sus recursos. Trump ha dicho que será el primer paso para "un nuevo y brillante futuro de asombro y riqueza".

Las tribus nativas sostienen que la decisión destruirá el patrimonio nacional y pondrá en peligro una zona arqueológica con más de 100.000 sitios de interés. 

Desde abril

Esta no es un medida fortuita del mandatario estadounidense. En abril de este año, Trump solicitó al secretario de Interior, Ryan Zinke, revisar el estatus de los 27 monumentos naturales creados en el país desde 1996. En agosto, el funcionario entregó su informe, con la recomendación de reducir el tamaño de las áreas protegidas.

El monumento Bears Ears fue decretado en 2016 por el entonces presidente Barack Obama, mientras que el Grand Staircase-Escalante fue obra de Bill Clinton en 1996. En su momento, ambas decisiones fueron severamente cuestionadas y calificadas de "abusos ilegales" por los círculos políticos de Utah, en vista de que se sustentaron en un instrumento legal llamado Ley de Antigüedades, promulgado hace más de un siglo por Theodore Roosevelt.

Además de esos monumentos, otras zonas protegidas de Nevada, Oregon y California podrían ver sus linderos reducidos, así como dos áreas en el Océano Pacífico, con el propósito de impulsar actividades como la tala, el pastoreo y la pesca comercial, indica The Guardian.

Según Zinke, los congresistas de Utah, el gobernador y el comisionado que representa a los distritos Navajos, apoyan la medida de Trump. Asimismo, descartó que las tierras sean concedidas a la explotación energética, porque no hay allí petróleo ni gas.

Una bofetada

En declaraciones a The Guardian, Shaun Chapoose, miembro del comité comercial de la tribu indígena Ute, denunció las acciones del Trump como "otra bofetada en la relación general entre el gobierno federal y las tribus".

El presidente de la Nación Navajo, Russell Begaye, afirmó que su pueblo "luchará hasta el final" para que se derogue la medida que, a su juicio, permite al gobierno apropiarse de "millones de acres" de su pueblo. "Hemos sufrido suficiente", agregó.

Activistas como Ben Schreiber han sido muy tajantes en su valoración de la decisión, al ponderarla como "el último obsequio de Trump a los intereses corporativos que respaldaron su campaña" por la presidencia.

Los republicanos, en la otra acera, celebran el golpe de Trump a la Ley de Antigüedades. Esa norma ha sido históricamente rechazada por los conservadores, quienes la consideran una "extralimitación ejecutiva" porque puede ser aplicada de manera unilateral por el presidente de turno.

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