-

El PRI llegará a 2018 con 6 gubernaturas menos

El Presidente Enrique Peña Nieto. / AGENCIAS El Presidente Enrique Peña Nieto. / AGENCIAS

Ciudad de México.-Desde el regreso del PRI a la residencia oficial de Los Pinos en 2012 –luego de dos sexenios panistas–, la hegemonía del tricolor en los estados de la República Mexicana ha ido en decremento. De gobernar 20 entidades hace cinco años, hoy sólo pinta sus colores en 14 estados. Inclusive, en tiempos recientes, el PRI se ha visto expulsado de algunos de sus bastiones históricos [Durango, Nayarit, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz]. Y hoy, como hace ya un año, la mayor parte de los gobiernos estatales [18] son de oposición –incluyendo al Gobernador independiente de Nuevo León–. Es en este escenario que el PRI llegará al 2018.

Cuando en diciembre de 2012 el Presidente Enrique Peña Nieto apenas estrenaba su cargo, se dirigió a la Nación con un primer discurso lleno de esperanza en el que prometía bienestar y desarrollo sociales; cuando según él nos encontrábamos “a las puertas de una nueva etapa de nuestra historia”. Antes de eso, como candidato presidencial, habló de toda una “nueva generación de priistas que han contribuido en la renovación del partido”. Entonces se refería a los ex gobernadores de Veracruz y Chihuahua [Javier Duarte de Ochoa y César Duarte Jáquez, respectivamente] y al de Quintana Roo [Roberto Borge Angulo].

Poco tiempo pasó para que aquel escenario maravilloso se desdibujara, y con el decaimiento de las promesas, los colores del tricolor palidecieron. La “nueva etapa” de este sexenio dejó algo diferente a lo prometido. Legó a tres priistas detenidos por supuestos casos de corrupción y ligas con el crimen organizado [Roberto Borge, Javier Duarte, Jesús Reyna García]; dos más en proceso legal [Flavino Ríos y Rodrigo Medina], dos prófugos de la Ley [César Duarte y Jorge Torres López] y dos más que son investigados en el extranjero [Humberto Moreira y Eugenio Hernández].

Y entre esos y más escándalos y acusaciones de corrupción, al partido que nació de la mano de Plutarco Elías Calles le quedan cinco estados que nunca han sido gobernados por la oposición: Campeche, Coahuila, Colima, Estado de México e Hidalgo.

LA CAÍDA EN CIFRAS

Si el Revolucionario Institucional hubiera mantenido los 20 estados que gobernaba en 2012, de acuerdo con la información del Instituto Nacional Electoral [INE] al corte de julio de este año, actualmente el PRI mantendría control político en entidades que en conjunto concentran a 47.3 millones de electores que componen la lista nominal –quienes tienen credencial para votar–; o bien, a cerca del 55 por ciento del electorado. En lugar de ello, el partido debe conformarse con poco más del 43 por ciento de los posibles votantes, o lo que es igual, 37.2 millones de mexicanos que radican en las 14 entidades gobernadas por el partido.

En contraste, el PAN cuenta en la actualidad con más gobiernos estatales a su mando que en 2000 y en 2006 –cuando ganó las elecciones presidenciales–. El blanquiazul llegará al 2018 con 10 estados bajo su control, además de dos entidades más [Nayarit y Quintana Roo] en las que gobierna en coalición con el Partido de la Revolución Democrática [PRD]. Esos 12 territorios equivalen, en términos electorales, a casi el 33 por ciento de la lista nominal del INE [28.1 millones de electores].

Pese a que el partido tricolor mantiene su peso en el Estado de México, la entidad con el mayor número de votantes en todo el país [11.4 millones de mexicanos], desde 1997 no ha logrado arrancarle al partido del Sol Azteca el control del Gobierno capitalino –la segunda fuerza electoral de México, con 7.4 millones de electores–. Y el próximo año es difícil que lo logre. Encuestas como la de Grupo Reforma indican que partidos como el Movimiento Regeneración Nacional [Morena], PRD e inclusive el PAN, harán que el PRI bese la lona nuevamente en la Ciudad de México.

Además, la entidad mexiquense y los otros bastiones priistas [Campeche, Coahuila, Colima e Hidalgo], que en conjunto suman el peso de 16.6 millones de electores, no han sido suficientes para detener la caída del PRI, que en los últimos cinco años ha sido constante.

Un balance realizado por la Unidad de Datos de SinEmbargo refiere que, los estados que perdió el tricolor de 2012 a 2017 [Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz], comparados con los que recobró en ese mismo periodo de tiempo [Guerrero, Jalisco, Oaxaca, Sinaloa y Sonora], le dejan cuando menos un déficit de 10.1 millones de electores.

Estas condiciones indican una posible pérdida de liderazgo político del PRI a nivel nacional, así como un desgaste del partido en las urnas. Basta con poner como ejemplo los resultados del domingo 4 de junio de este año, cuando el Estado de México estuvo en juego. Allí, el Programa de Resultados Electorales Preliminares arrojó que el Revolucionario Institucional, sin ayuda de los partidos Verde Ecologista de México [PVEM], Nueva Alianza [Panal] y Encuentro Social [PES], no habría podido superar a Morena en la votación.

Solito, el PRI alcanzó 1.7 millones de sufragios [30 por ciento de los votos]; en alianza, 1.9 millones [casi 34 por ciento de los sufragios]. Por su parte Morena, un partido que no supera los tres años de vida, obtuvo cerca de 1.8 millones de votos [31 por ciento de los sufragios]. Lo mismo sucedió en los 45 distritos que conforman el territorio mexiquense: el tricolor ganó en 18 de ellos; el partido de Andrés Manuel López Obrador arrasó en 23.

Ayer, en el marco de la Asamblea Nacional del PRI, el partido delineó su rumbo para las elecciones federales de 2018. El PRI no sólo enfrenta un decaimiento en el control de los poderes ejecutivos estatales –que por mucho tiempo fueron la base del partido para mantener una Presidencia estable–. También llegará al siguiente año con varios problemas internos, entre ellos, el descontento de militantes y políticos con los “dedazos” presidenciales para elegir al “bueno” para la carrera por la silla grande.

En las últimas semanas, más de 80 militantes priistas enviaron una carta a Enrique Ochoa Reza, su dirigente nacional, solicitando un cambio en la manera de elegir al delfín del partido. Por su parte, Ivonne Ortega, la ex Gobernadora de Yucatán que busca ser candidata presidencial del PRI, ha criticado al Tricolor bajo el argumento de que debe ser más competitivo y transparente a la hora de elegir a los candidatos presidenciales.

 

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses