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Elecciones, no se trata de elegir el mal menor: Iglesia

Conferencia de prensa del episcopado. / AGENCIAS Conferencia de prensa del episcopado. / AGENCIAS

Ciudad de México.-Tras señalar que en los “próximos ocho meses viviremos el estremecimiento de las precampañas y las campañas electorales”, el cardenal Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) criticó a los partidos políticos que “desdibujan sus identidades, pierden sus liderazgos claves, se vinculan con opciones políticas contrapuestas, haciendo que el voto en consciencia de los católicos sea más arduo que nunca”.

En el mensaje inaugural de la 104 Asamblea Plenaria de la CEM, dijo que uno de los papeles de la iglesia católica en el contexto electoral es “evitar que nuestro pueblo crea que el criterio es elegir el mal menor”.

Y es que “en la enseñanza de la Iglesia el mal moral no puede ser elegido nunca ni como fin ni como medio. El principio del mal menor sólo aplica cuando los males en juego son de orden físico, no moral, tal y como lo saben bien, por ejemplo, los expertos en bioética”.

Aseguró que en “los escenarios políticos complejos lo que debe imperar es la búsqueda del bien posible, que aunque sea modesto, todos estamos obligados a procurar” y añadió que en un proceso electoral, esto significa que “la conciencia cristiana debe discernir cuál de las opciones puede generar un poco más de bien, tomando en cuenta, insisto, la complejidad de las circunstancias”.

Subrayó que “hacer el bien posible significa impulsar todo lo que aporte al bien común, a la paz, a la seguridad, a la certidumbre, a la justicia, al respeto a los derechos humanos y a la solidaridad real con los más pobres y excluidos”.

Dijo que “nunca como ahora, el desconcierto y la insatisfacción social definen el escenario” electoral y añadió que en este panorama “los candidatos independientes surgen, y momentáneamente parecen ofrecer una alternativa a las opciones políticas tradicionales. Sin embargo, más pronto que tarde, algunos independientes resulta que no lo son tanto”.

Hizo hincapié que “la sociedad busca opciones ciudadanas pero pareciera que estas no logran aun madurar y consolidarse en su originalidad e independencia”.

Recordó que la Iglesia como institución “no debe inducir el voto hacia partido o candidato alguno. No es nuestra misión sustituir las conciencias sino iluminarlas con la luz de la fe y con las exigencias éticas que brotan de la dignidad inalienable de la persona humana”.

Así mismo insistió que la iglesia debe “estimular la más amplia participación cívica. Entre más ciudadanos participen, más posibilidades habrá́ de que nuestra sociedad madure y sea responsable de la cosa pública”.

Recordó que en septiembre hubo grandes pruebas para el pueblo mexicano. “Tuvimos una tormenta tropical en el sur de la península de Baja California, un huracán que tocó tierra en Veracruz y otro huracán que impactó en las costas de Guerrero. Los daños humanos y materiales fueron cuantiosos. Solo estos fenómenos naturales constituyen ya un escenario de profundo dolor y sufrimiento. Pero como todos sabemos, no fueron lo único que sucedió́. Los terremotos del pasado 7 y 19 de septiembre fueron devastadores. Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Tabasco, La Ciudad y el estado de México sufrieron daños incalculables”.

Indicó que la “reacción solidaria, que rebasó por mucho las previsiones gubernamentales, ha mostrado de manera elocuente que los diagnósticos sociológicos respecto de la apatía y la pasividad de los jóvenes, fueron siempre incompletos”.

En este marco las diócesis y la Conferencia del Episcopado Mexicano a través de Cáritas y otras instancias pastorales “han movilizado diversos recursos para el rescate, la ayuda inmediata y la reconstrucción”.

No obstante “nuestro aporte como Iglesia aun siendo muy grande, no logra ser apreciado por los medios de comunicación. La invisibilización del aporte católico en estos y otros asuntos sigue siendo constante. En los grandes noticieros nacionales apenas y es perceptible la acción de la Iglesia en momentos de emergencia como el que hemos vivido”.

Aclaró que “nadie busca un protagonismo vano o una presuntuosa y falsa actitud solidaria. Lo que deseo subrayar es que continúa la marginación de la contribución cristiana al desarrollo social del país”.

Comentó que “existieron situaciones de tensión al momento de intentar canalizar ayudas por parte de la Iglesia y que, en algún caso, fueron desviadas hacia otras instancias. Sin faltar algunos abusos y maltratos graves a brigadistas”.

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