Mayo 19, 2019

Detienen a más de 300 integrantes de la caravana migrante en Chiapas

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La inquietud y la ansiedad predominaban este martes entre los migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos y que se vieron sorprendidos por una redada en la que fueron detenidas cientos de personas, incluidas mujeres y niños.

 

Según el Instituto Nacional de Migración (INM), 367 migrantes fueron llevados a un centro de detención al sur de Chiapas, lo que supone el mayor operativo registrado contra una caravana desde que a fines del año pasado comenzó a proliferar esta forma de migrar entre quienes huyen de la pobreza y la violencia sobre todo en el norte de Centroamérica.

 

La entidad detalló en un comunicado emitido casi a la medianoche del lunes que había “rescatado” a esos migrantes, entre ellos un “número significativo” de menores, porque después de una revisión migratoria “iniciaron una agresión al personal del INM(...) Por esta razón se solicitó el apoyo de la policía federal”, agregó la nota.

 

Periodistas de The Associated Press en el lugar no vieron agresión alguna por parte de los migrantes, salvo una piedra lanzada al aire, aunque en un segundo operativo y a la vista de que las autoridades estaban deteniendo a hombres, mujeres y niños, parte de la caravana sí se armó con palos que no utilizaron.

 

Durante las detenciones del lunes, cientos de otros migrantes huyeron internándose en la maleza junto a la autopista para eludir a las autoridades.

 

Muchos ya han descubierto que no encontrarían la misma hospitalidad que recibió a otras caravanas y ahora saben que caminar por la autopista tampoco es seguro.

 

Óscar Johnson Rivas huyó montaña arriba cuando los agentes se cernieron sobre la caravana y pasó seis horas escondido entre la densa vegetación antes de que él y otros volvieran con cautela a la autopista. Algunos migrantes, mujeres y niños incluidos, seguían escondidos sin comida.

 

“Lo que hicimos fue buscar el monte y alejarnos lo más posible para que no nos pudieran agarrar”, comentó Rivas, un soldado salvadoreño de 45 años que dijo que huyó de su país por amenazas de pandillas.

 

“Nos agarraron sin piedad, como que fuéramos animales”, declaró de las autoridades mexicanas. “Eso es una barbaridad porque somos humanos todos”.

 

Según constataron periodistas de AP, los agentes fueron por los grupos aislados al final de la caravana de unas 3 mil personas que atravesaba Chiapas.

 

Cuando los migrantes estaban reunidos en zonas de sombra para protegerse del calor a las afueras de la ciudad de Pijijiapan, la policía y agentes federales llegaron en camionetas y furgonetas y metieron por la fuerza a mujeres, hombres y niños en los vehículos.

 

Los migrantes fueron trasladados hasta la estación migratoria de la ciudad fronteriza de Tapachula, según el INM, donde previsiblemente se iniciaría el trámite para devolverlos a sus países de origen.

 

Algunas mujeres y niños lloraban durante las detenciones. Ropa, zapatos, maletas y carros de bebé quedaron tirados en el lugar.

 

Los agentes habían instado a los grupos de migrantes que se separaron del grueso de la caravana a descansar tras unas siete horas de marcha junto a la carretera. Cuando las personas se reagruparon para continuar, fueron detenidos.

 

Los agentes se posicionaron en la cabecera y el final del grupo. Algunas personas con ropas civiles parecieron colaborar en las detenciones.

 

Tras ver cómo se detenía a otros, algunos migrantes empezaron a caminar en grupos densos y tomaron piedras y palos mientras funcionarios de la Comisión Nacional de Derechos Humanos mexicana observaban desde lejos.

 

México dio la bienvenida a la primera caravana migrante el año pasado, pero el recibimiento se ha ido volviendo más frío después de que decenas de miles de personas colapsaran los cruces fronterizos con Estados Unidos, causando demoras en la frontera e indignando a los residentes en México.

 

Además, Estados Unidos ha aumentado la presión sobre México para que haga más por frenar la llegada de gente. El presidente estadounidense, Donald Trump, arremetió contra su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y amenazó con cerrar toda la frontera. Después se apresuró a felicitar a México por las detenciones de migrantes de unas semanas atrás.

 

México permite a Estados Unidos devolver a algunos solicitantes de asilo mientras se tramitan sus casos. Miembros del Gobierno dijeron en marzo que intentarían contener a los migrantes en el Istmo de Tehuantepec. Es la zona más estrecha del territorio mexicano y la más fácil de controlar. Pijijiapan y Mapastepec no están lejos del punto más estrecho del istmo, que está en Oaxaca.

 

En los últimos meses las autoridades mexicanas han deportado a miles de migrantes, aunque también han emitido más de 15 mil visas humanitarias que les permiten quedarse en el país y trabajar.

 

Unas 10 organizaciones sociales importantes advirtieron recientemente que las detenciones de migrantes han ido en aumento y acusaron a los agentes de migración, así como a las policías federal, estatal y local, de violar sus derechos humanos.

 

El aumento de las detenciones ha sobrepasado la capacidad en el centro de migración de Tapachula. El lugar está abarrotado, señaló la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

 

En su último comunicado de la semana pasada, el Instituto de Migración indicó que 5 mil 336 migrantes estaban en refugios o centros migratorios en Chiapas y unos 1 mil 500 de ellos estaban “a la espera de deportación”.

 

La CNDH dio una cifra el domingo de 7 mil 500 migrantes detenidos en refugios o en el camino en Chiapas e instó a las autoridades a hacer un censo fiable de los migrantes y atender a sus necesidades, en especial las de los niños.

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