Koeman dice que Messi "ocultaba" los problemas del Barcelona

    Escrito por: AGENCIAS Septiembre 22, 2021 0

    Barcelona está en crisis, de eso no cabe duda. Podría llegar a ser la mayor crisis en la historia del club -incluyendo las cuatro décadas durante las cuales España estuvo gobernada por un dictador de derecha con un profundo desagrado por la cultura catalana, quien prohibió la lengua y encarceló o "hizo desaparecer" a muchas personas de dicha ciudad y sus alrededores. Pero si le preguntas a una docena de personas, seguramente obtendrás una docena de respuestas diferentes sobre cuál creen que es la verdadera crisis del club.

     

    Pregúntales a las 28.000 almas valientes que presenciaron el pésimo empate local 1-1 ante un Granada hasta entonces renqueante y fácilmente vencible, y te dirán: "El partido del lunes por la noche alcanzó el nivel de crisis".

     

    El equipo de Ronald Koeman, con un par de excepciones, mostró una notable alternancia entre la ingenuidad, la vergüenza, la falta de confianza y la total falta de ideas. Fueron 90 minutos del peor fútbol en la memoria del Camp Nou. Tan pobre fue que Koeman pronto podría estar buscando empleo. Aunque eso es dudoso, en parte porque Barcelona realmente no querrá resarcirlo, y también porque están justo en medio de una serie de partidos, y despedir al actual entrenador y tomar una decisión precipitada sobre otro, incluso sobre uno interino, sería un riesgo enorme.

     

    Para algunos seguidores de Barcelona, el titular es cómo se las arreglará este club, este plantel y, sobre todo, este equipo sin Lionel Messi por primera vez en 17 años. Otros señalarán que el asombroso nivel de deuda a corto, mediano y largo plazo del club es suficiente para acabar con muchos negocios fuera del idiosincrásico y autocomplaciente mundo del fútbol. Eso es una verdadera crisis.

     

    Y después de la última semana de tijeretazos y discordias entre el presidente Joan Laporta y el entrenador Koeman, seguramente habrá quienes se inclinen por la idea de que la "crisis" se refiere a los problemas que evidentemente están haciendo daño aquí y ahora.

     

    Si bien no es terminal aún, la situación evidentemente está muy lejos de ser ideal entre Laporta y Koeman. Y, no te preocupes, aún hay otra "crisis" por destacar.

     

    Cuando Laporta se hizo con el poder del Camp Nou en 2003, Barça nunca había tenido un patrocinador de camiseta en toda su historia. No sólo utilizó la campaña electoral para ensayar su respaldo al patrocinio de camiseta, sino que él y su junta directiva optaron por revalidar el cambio radical con otra votación en la primera Junta General Anual tras ganar las elecciones presidenciales. Asustados por la idea de poner el nombre de una empresa de apuestas en la camiseta blaugrana, en 2006 optaron por invertir dinero en la organización de beneficencia humanitaria UNICEF para que el primer patrocinio fuera único en el fútbol mundial. Cuando Gerard Piqué llevó a Rakuten a la mesa en 2016-17, los patrocinadores japoneses inyectaron sumas de dinero inmensamente valiosas.

     

    Sin embargo, hay dos cosas que sugieren que el club pronto podría poner la camiseta de Barcelona en el mercado, ya que su acuerdo con Rakuten finaliza en 2022. Un video en el que se ve a Antoine Griezmann y Ousmane Dembélé burlándose del personal de un hotel japonés durante la gira de pretemporada de Barcelona en 2019 enojó a muchas personas, entre ellas el presidente de Rakuten, Hiroshi Mikitani, quien inmediatamente exigió explicaciones y disculpas. Y Barcelona hoy es una marca significativamente menos atractiva de lo que era cuando Piqué la vinculó con el equivalente asiático a Amazon... mucho menos.

     

    Pocos esperan que Rakuten renueve el contrato. Un momento brutal. Si el agujero negro financiero es la crisis principal, se sumirá en un espiral catastrófico si Barcelona debe vender los derechos de patrocinio de su camiseta por debajo del valor de mercado o no consigue atraer a un inversor.

    Y no hay que olvidar otra crisis: La ruptura gradual pero cada vez más ruidosa entre el club y sus fans. Mientras el ayuntamiento eleva el cupo de espectadores que Barça puede tener dentro del Camp Nou en medio de la pandemia de COVID-19, al club le está costando atraer a la misma cantidad de socios. En un momento que el equipo realmente necesitaba sentir el rugido de la fe y la rebeldía de los hinchas, el público del lunes por la noche fue lamentable: 13.000 personas menos de lo permitido.

     

    Sin embargo, esto no tiene que ver exclusivamente con el disgusto de los aficionados. La pandemia ha cambiado hábitos, reducido los ingresos de muchas personas e hizo que algunos aficionados previamente incondicionales, sobre todo las personas mayores, se sientan menos seguras en grandes multitudes. Pero el hecho ineludible es que Barcelona debe trabajar para convencer a parte de su afición de que merece la pena hacer la visita, que el entretenimiento será bueno independientemente de que puedan festejar o no una victoria.

     

    La situación es tan grave que el presidente Laporta publicó un video personal antes del partido de la Liga de Campeones contra Bayern Munich la semana pasada rogando a los seguidores del club (el video estaba subtitulado en inglés, pero se emitió en catalán) que asistieran y alentaran con positividad. La versión corta: "Ésta es una noche de Champions. Les pido que motiven a nuestros jugadores y a nuestro entrenador más que nunca. Es una de esas noches en las que hay que venir al estadio con fuerza, ilusión, orgullo y con la camiseta de Barça para dejarlo claro: ¡Barça ha regresado! #BarcaBayern".

     

    Koeman armó un equipo para defender, para evitar una paliza y para que no se repitiera el 8-2 del último encuentro entre estos equipos. (Algunos podrían decir que para evitar el tipo de derrota humillante que habría amenazado su continuidad en el puesto).

     

    Sin embargo, lo que no evitó fue la ira de su empleador. No sólo hubo una prolongada reunión de emergencia de la directiva tras la amplia derrota por 3-0 -la única queja de Julian Nagelsmann fue que su equipo de Bayern no marcó más goles-, sino que la transmisión partidista de Laporta a los culés fue notablemente diferente al día siguiente. La versión abreviada del video: "Un mensaje a todos los culés: confíen y apoyen a nuestro equipo. No tengan dudas de que resolveremos esta situación. '¡Visca el Barca!'"

     

    ¿Ven la diferencia? Antes del partido con Bayern, fue un pedido en nombre del equipo y del entrenador. Tras la amplia derrota, el video de Laporta no pidió apoyo para Koeman. Pueden leer de eso lo que quieran, pero hay dos cosas que son fundamentalmente ciertas sobre Laporta: no le gusta que la gente no siga sus órdenes y es un comunicador con talento innato y bien planificado. La omisión del apoyo a Koeman fue deliberada.

     

    La semana anterior, durante las charlas que mantuvieron con respecto a la extensión del contrato del holandés, que expira en junio de 2022, Laporta le dijo que el nuevo acuerdo iba a depender del tiempo de juego que tuvieran Riqui Puig y Samuel Umtiti, y de que Barcelona hiciera un juego más enfocado en el ataque y más atractivo. Laporta, desacertadamente, luego se lo comunicó a los medios. "Le dije a Koeman que siguiera las directivas", fue lo principal del mensaje. Koeman se opuso en público – alegando que Laporta había hablado demás. Ese ajuste de cuentas en público entre dos de los hombres con más poder y más influyentes en el equipo nunca termina siendo algo positivo para el club, el entrenador o el equipo.

     

    Lo que todo esto está tapando es que la mayor crisis que Barcelona enfrenta en este momento es la gradual, pero desastrosa, pérdida de su identidad de fútbol moderno. El valor central durante los últimos 20 años, en los que el club supo levantar más trofeos que cualquier otro en cualquier período comparable en su historia y con el que supo ser reconocido a nivel mundial por su estilo de juego, ha sido la manera en la que Barcelona creía que debía jugar.