Berenice Romero, encargada de despacho de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), informó este lunes los precios promedios de las gasolinas en el país.

    Estas son las cifras, en el periodo del 19 al 25 de abril:

    Gasolina regular

    El margen más alto se ubicó en una estación de G500 en Jalapa, Tabasco, con un precio promedio de 21.68 pesos por litro. El margen más bajo se encontró en una gasolinera de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz, en 18.52 pesos.

    Gasolina Premium

    El precio promedio más alto se ubicó en una estación de Acron, en Tototlán, Jalisco, con un precio de 23.39 pesos por litro. En tanto que el indicador más bajo se ubicó en Mérida, Yucatán, con un precio de 20.49 pesos en una estación de Megasur.

    Diésel

    El indicador más alto fue hallado en una estación de Arco, en Magdalena, Sonora, con 22.80 pesos por litro. En tanto, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se ofreció en 20.95 pesos en Repsol.

    En el caso de los precios promedios en la región fronteriza norte, la gasolina regular se ubicó en 17.66 pesos por litro; la premium, en 19.55 pesos; y el diésel en 20.54 pesos.

    En el primer trimestre del 2021, la deuda total de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se incrementó 20 por ciento respecto al cierre del 2020, informó la empresa.

    La deuda total se incrementó en 72 mil 803 millones de pesos, equivalente a 20 por ciento respecto a 2020, debido a que la CFE acudió de forma oportuna a los mercados de capitales para refinanciar deuda contratada anteriormente con vencimiento en el segundo trimestre de 2021, periodo en el cual se verá compensado parcialmente en el saldo de la deuda total”, comentó la empresa en su reporte de estados financieros.

    Mencionó que el pasivo total de la CFE se incrementó 5.3 por ciento como resultado de la revaluación del pasivo por arrendamiento y de la deuda contratada en moneda extranjera, debido a la depreciación de 3.3 por ciento del peso frente al dólar de diciembre de 2020 a marzo de 2021.

    A su vez, la compañía informó que al primer trimestre de 2021, los costos de operación de la CFE sumaron 158 mil 412 millones de pesos, lo que significó un incremento de 63 mil 993 millones de pesos o de 68 por ciento en comparación con el mismo periodo del 2020.

    “Este efecto obedece a un incremento en los costos de energéticos y combustibles de 68 mil 333 millones de pesos, originado por el incremento en los precios del gas natural durante la emergencia climática”, explicó la CFE.

    En este aspecto, destacó la apreciación de 12.4 por ciento del peso respecto al dólar, al pasar de 23.51 pesos en marzo de 2020 a 20.60 en marzo de 2021.

    “Este deslizamiento del tipo de cambio redujo la pérdida cambiaria en 119 mil 944 millones de pesos, al pasar de una pérdida de 133 mil 809 millones en marzo de 2020 a una pérdida de 13 mil 865 millones de pesos al cierre de marzo de 2021″, añadió.

    La CFE señaló que pese al incremento exorbitante en el precio del gas natural durante el periodo de la onda ártica sobre Texas en febrero, al término del primer trimestre del 2021 se generó un EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) de 9 mil 967 millones de pesos.

    Y es que los ingresos acumulados en el primer trimestre del 2021 sumaron 152 mil 578 millones de pesos, es decir 22 por ciento más o 27 mil 576 millones de pesos adicionales en comparación con el primer trimestre del 2020.

    Dicho incremento obedece a un aumento en los ingresos por venta de combustibles a terceros, como resultado de la contingencia antes mencionada”, manifestó la empresa.

    Con ello, el patrimonio de la empresa registró una reducción de 6.6 por ciento en el primer trimestre del 2021 respecto al cierre del 2020, generado principalmente por la pérdida del ejercicio.

    En su reporte, la CFE señaló que no ha incrementado en términos reales las tarifas de energía eléctrica suministrada a los diferentes sectores de la población y que el efecto del aumento de combustibles no ha repercutido hacia los consumidores.

    Por otra parte, indicó que está implementando diferentes medidas para incrementar la seguridad y soberanía energéticas como es la diversificación de su parque de generación con energías renovables y de bajas emisiones de gases de efecto invernadero, así como de fuentes de suministro y almacenamiento de combustibles.

    La cuenta Afore Niños, enfocada a menores de cero a 17 años, tiene registrados a 78 mil 178, con aportaciones voluntarias de sus padres, mentores o tutores, por un monto de 30.1 millones de pesos, según cifras al 12 de abril de este año de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

    El organismo informó hace dos años que tenía el registro de 59 mil 969 cuentas Afore Niños, mientras que al cierre del 2020 se registraron 67 mil 318 menores.

    A partir de febrero pasado, precisó la autoridad, se registran menos pequeños en sucursales de las Afores y más a través de aplicaciones.

    Afore Niños puede resultar un mecanismo de ahorro para financiar a los pequeños alguna etapa de su educación o un viaje, precisó la Consar.

    Para abrir una cuenta, solo tienes que acercarte a tu Afore y dar de alta al pequeño.

    “Como padre o tutor firmas en la representación del niño y, a partir de ese momento, podrás realizar aportaciones a su cuenta Afore Niños”, describió la Consar.

    No obstante, según estadísticas del INEGI, México tiene 28.5 millones de niños de entre cinco y 17 años, de los cuales 3.2 millones trabaja; es decir, 11.4 por ciento de la niñez de México y, en donde un 55 por ciento, lo hace sin salario.

    BBVA con 445 mil cuentas

    Una de las opciones para abrir una cuenta a un menor de edad en una institución financiera es Link Card, producto ofrecido por BBVA, que al cierre de marzo tenía 415 mil cuentas abiertas, con la ventaja de que la tarjeta de débito permite que los chicos se acerquen al mundo financiero de una manera sencilla, ya que se puede abrir de forma digital.

    Link Card no cobra comisiones por apertura, manejo de cuenta o por no mantener un saldo mínimo.

    Con información de Jeanette Leyva.

    La economía mexicana tuvo un ‘parón en seco’ en su recuperación durante el primer trimestre de 2021, de acuerdo con la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), publicada este viernes.

    El PIB en el primer trimestre del año avanzó 0.4 por ciento por ciento respecto al último trimestre de 2020, principalmente por el rebrote del COVID-19, sumado a la crisis de gas que hubo en febrero pasado.

    En los dos trimestres previos la economía del país había registrado avances de 3.3 y 12.4 por ciento, de la mano de la reapertura económica que hubo entre julio y diciembre del año pasado.

    Esta cifra puede variar cuando el instituto publique el dato revisado el próximo 26 de mayo.

    Por sectores, el primario (agricultura y ganadería) retrocedió 1.3 por ciento y el terciario (servicios) subió 0.7 por ciento. El componente secundario (la industria) no reportó cambios con respecto al trimestre previo.

    Economía mexicana:

    Trimestre Variación trimestral del PIB (%)
    4to. de 2019 -1.1
    1ero. de 2020 -1
    2do. de 2020 -16.8
    3ero. de 2020 +12.4
    4to. de 2020 +3.3
    1ero. de 2021 +0.4

    ¿Qué está detrás de la ‘falta de gas’ de la recuperación económica?

    Uno de los factores fue la literal escasez de ese recurso que afectó a México en febrero por las heladas en Texas.

    La tormenta invernal llevó a varias armadoras, como Audi, Honda y Ford, a detener operaciones en sus fábricas, mientras que el Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenace) tuvo que emitir una alerta crítica. Además, varios estados del norte del país pasaron días sin luz debido a las heladas.

    Además, recordaras que en enero el semáforo rojo regresó a diversas entidades, como la Ciudad de México, el Estado de México o Nuevo León, lo que llevó al cierre de cientos de negocios y actividades económicas que ya estaban afectadas por la pandemia.

    La propagación del nuevo coronavirus fue cediendo en semanas posteriores al punto de que, actualmente, más de 70 por ciento de los estados se encuentra debajo de la fase de riesgo alto (semáforo naranja).

    Y es esta situación y otros factores los que apuntan a que la recuperación económica podría encontrar un nuevo empujón en el segundo trimestre de este año.

    Por una parte, está el inicio de la vacunación contra el COVID-19 a personas de entre 50 a 59 años, que iniciará a partir de la primera semana de mayo y que prevé inocular a cerca de 9.1 millones de personas.

    A esto se suma que el Gobierno también inició la vacunación a maestros, maestras y personal educativo con la mira en un objetivo: reiniciar las clases presenciales que llevan más de un año suspendidas en la mayor parte del país.

    La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) proyectó el jueves que la economía podría estar abierta por completo hacia septiembre de 2021, debido al progreso del plan de vacunación, el regreso a clases presenciales y la apertura de sectores como turismo y actividades recreativas que fueron los más afectados por la pandemia de COVID-19.

    Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda, indicó que el programa de entrega de vacunas representa cerca de 150 millones de dosis a recibir hacia finales de agosto, por lo que es probable que se puedan inmunizar a cuando menos 80 millones de mexicanos y mexicanas para ese mes o septiembre.

    Sin embargo, aún hay riesgos para la economía. “Para todo el 2021 esperamos un crecimiento de apenas 5.1 por ciento, debido a que el ritmo de crecimiento en sectores importantes no será constante, además por la falta de inversión, ya que las propuestas de reformas a determinadas leyes que desincentivan a los inversionistas y empeoran la confianza”, dijo Ricardo Aguilar Abe, economista del Grupo Financiero Invex

    “Vemos más un rebote que una recuperación sostenida para la economía mexicana en el 2021″, agregó James Salazar, subdirector de análisis económico de CI Banco.

    El dólar se fortalece este jueves tras la publicación de datos económicos en Estados Unidos y después del primer discurso del presidente Joe Biden frente al Congreso.

    De acuerdo con datos de Bloomberg, la divisa estadounidense se aprecia 1.11 por ciento a los 20.13 pesos por dólar.

    En ventanilla bancaria, el dólar se vende en 20.58 pesos por unidad, de acuerdo con Citibanamex.

    El índice Bloomberg, que mide la fortaleza del billete verde frente a una canasta de diez divisas sube 0.27 por ciento, a los mil 128 puntos.

     

    El dólar se fortalece este jueves tras la publicación de datos económicos en Estados Unidos y después del primer discurso del presidente Joe Biden frente al Congreso.

    De acuerdo con datos de Bloomberg, la divisa estadounidense se aprecia 1.11 por ciento a los 20.13 pesos por dólar.

    En ventanilla bancaria, el dólar se vende en 20.58 pesos por unidad, de acuerdo con Citibanamex.

    El índice Bloomberg, que mide la fortaleza del billete verde frente a una canasta de diez divisas sube 0.27 por ciento, a los mil 128 puntos.

     

    Biden dio un giro a la pandemia en su discurso ante una sesión conjunta del congreso anoche. “Estados Unidos está en movimiento de nuevo”, mientras propuso planes para aumentar impuestos a los más ricos.

    Más temprano, el presidente de la Fed, Jerome Powell, dio una evaluación similar de la economía, diciendo que comenzaba a avanzar con un impulso real.

    En cuanto a indicadores económicos, en Estados Unidos se publicaron las cifras del PIB el cual creció a una tasa trimestral anualizada de 6.4 por ciento durante el primer trimestre del año, lo que equivale a una tasa trimestral de 1.6 por ciento, que debe usarse para facilitar la comparación con los datos de crecimiento de la economía mexicana que se publican mañana. A tasa anual, el PIB creció 0.4 por ciento, siendo el primer incremento anual después de registrar tres trimestres consecutivos de caídas.

    “La recuperación económica de Estados Unidos estuvo impulsada por los estímulos fiscales aprobados desde el año pasado y en meses recientes que han representado 27 por ciento del PIB estadounidense de 2020, la implementación de una postura monetaria ampliamente flexible desde marzo del 2020 y el avance de la campaña de vacunación contra el COVID-19 pues en el país, 43 por ciento de la población ha recibido al menos 1 dosis. Así, el PIB se ubica solamente 0.86 por ciento por debajo del nivel pre pandemia.

    Por componente, el consumo representó 7.02 puntos porcentuales de los 6.40 puntos del crecimiento trimestral anualizado, mientras que el gasto en gobierno sumó 1.12 puntos. Por otra parte, la inversión restó 0.87 puntos y las exportaciones netas restaron también 0.87 puntos al PIB del cuarto trimestre.

    Por otro lado, en la semana que terminó el 10 de abril, se reportaron 576 mil solicitudes nuevas de apoyo por desempleo, disminuyendo en 193 mil desde el nivel revisado de la semana previa, marcando un mínimo no visto desde la semana del 14 de marzo de 2020. Las solicitudes continuas de apoyo por desempleo, de aquellas personas que ya están recibiendo el apoyo o continúan a la espera, aumentaron de 3.72 a 3.73 millones.

    Biden dio un giro a la pandemia en su discurso ante una sesión conjunta del congreso anoche. “Estados Unidos está en movimiento de nuevo”, mientras propuso planes para aumentar impuestos a los más ricos.

    Más temprano, el presidente de la Fed, Jerome Powell, dio una evaluación similar de la economía, diciendo que comenzaba a avanzar con un impulso real.

    En cuanto a indicadores económicos, en Estados Unidos se publicaron las cifras del PIB el cual creció a una tasa trimestral anualizada de 6.4 por ciento durante el primer trimestre del año, lo que equivale a una tasa trimestral de 1.6 por ciento, que debe usarse para facilitar la comparación con los datos de crecimiento de la economía mexicana que se publican mañana. A tasa anual, el PIB creció 0.4 por ciento, siendo el primer incremento anual después de registrar tres trimestres consecutivos de caídas.

    “La recuperación económica de Estados Unidos estuvo impulsada por los estímulos fiscales aprobados desde el año pasado y en meses recientes que han representado 27 por ciento del PIB estadounidense de 2020, la implementación de una postura monetaria ampliamente flexible desde marzo del 2020 y el avance de la campaña de vacunación contra el COVID-19 pues en el país, 43 por ciento de la población ha recibido al menos 1 dosis. Así, el PIB se ubica solamente 0.86 por ciento por debajo del nivel pre pandemia.

    Por componente, el consumo representó 7.02 puntos porcentuales de los 6.40 puntos del crecimiento trimestral anualizado, mientras que el gasto en gobierno sumó 1.12 puntos. Por otra parte, la inversión restó 0.87 puntos y las exportaciones netas restaron también 0.87 puntos al PIB del cuarto trimestre.

    Por otro lado, en la semana que terminó el 10 de abril, se reportaron 576 mil solicitudes nuevas de apoyo por desempleo, disminuyendo en 193 mil desde el nivel revisado de la semana previa, marcando un mínimo no visto desde la semana del 14 de marzo de 2020. Las solicitudes continuas de apoyo por desempleo, de aquellas personas que ya están recibiendo el apoyo o continúan a la espera, aumentaron de 3.72 a 3.73 millones.

    ¡Inflación, inflación, inflación! Esta es una palabra que hemos escuchado probablemente hasta el cansancio, pero rara vez comprendemos en su totalidad. Más allá de lo que significa técnicamente o de lo que escuchamos al respecto en las noticias o en voz de nuestros queridos políticos, ¿cuáles son las implicaciones que tiene la inflación en nuestra vida diaria?

    Este término describe el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios existentes en un mercado durante un periodo de tiempo definido, que suele ser de un año. Dicho de otra manera, cuando los precios suben, con cada unidad de divisas se pueden adquirir menos bienes y servicios. Es decir, la inflación refleja la pérdida de poder adquisitivo de una moneda. Una representación de la inflación es el índice de precios al consumidor.

     

    En México, la inflación se mide sobre una canasta de cerca de 300 bienes y servicios genéricos de distintas industrias representativas del gasto básico de los mexicanos. Si bien la inflación ha estado controlada en el país durante las últimas dos décadas, con niveles constantes por debajo de 5-6% anual, la historia de la pérdida de poder adquisitivo en nuestro país era bastante clara desde las décadas de los 70 y 80, donde llegó a ser inclusive de más de 100% al año.

     

    Por esta razón, y tal como lo hemos mencionado varias veces, las divisas fiat, como el peso y el dólar, suelen ser malos instrumentos para resguardar valor, pues año con año ven disminuido su poder adquisitivo.

    En las últimas 5 décadas, el dólar ha visto caer su valor en más de 84% medido por su poder adquisitivo; en el caso del peso mexicano, la caída fue de cerca del 98%, al grado que fue necesario quitarle tres ceros a su divisa en 1993, con la llegada de los entonces llamados “nuevos pesos”.

    Los efectos psicológicos y conductuales que los altos niveles de inflación pueden tener en la gente son muy significativos. Por ejemplo, las generaciones que nacieron entre los años 1940 y 1970 —a quienes les tocó crecer en épocas de inestabilidad económica reflejada en altas tasas de interés— pusieron especial atención a ciertas inversiones que ayudan a mitigar el efecto inflacionario, como los bienes raíces, el oro o incluso dólares, que aunque también se depreciaba su valor en el tiempo, no lo hacía al ritmo de los pesos mexicanos.

    Aquí es donde entra nuevamente nuestro protagonista recurrente: las inversiones. La relación entre ellas y la inflación es que las inversiones son la mejor manera de combatir el aumento generalizado de precios.

     

    Lo hace mediante dos tipos de activos:

    • Reales o real assets: por ejemplo, los bienes raíces, las FIBRAS, los commodities como el oro, la plata, el petróleo y hasta el mismo Bitcoin.

    Los activos reales te protegen de la inflación debido a su escasez. Los bienes raíces en este sentido cumplen con esta premisa y otros activos, como el oro, tienen ciertas reservas probadas, por lo que es un gran instrumento para resguardar valor. Lo mismo sucede con el Bitcoin.

    •         Financieros: ej, acciones o bonos: con los activos financieros ocurre un fenómeno aún más interesante, especialmente con las acciones. Veamos el ejemplo de las acciones de Walmart que pueden ser muy representativas de la economía real y también ejemplifican el efecto de la inflación en su modelo de negocio.

     

    Supongamos que la inflación es del 5% en 2020 y que Walmart vendió en 2019 $100 millones de pesos (las ventas de Walmart son un par de órdenes de magnitud mayores, pero para efectos prácticos vamos a simplificar los números).

    Continuando la suposición de que esto aplica en todas las ventas de la empresa ceteris-paribus (todo lo demás constante), Walmart estaría vendiendo $105 millones de pesos en 2020, sin considerar ningún otro crecimiento en nuevos clientes ni en el consumo.

    Por otro lado, es muy probable que los gastos y los costos no hayan aumentado a ese nivel; sobre todo los gastos operativos, que suelen tener niveles muy constantes año a año sin contar mejoras y eficiencias. Esto traería como consecuencia una mejora en sus resultados financieros y probablemente hasta en los dividendos que reparte la empresa. Esto último hace que el valor de las acciones incremente bastante, incluso mucho más de manera general a través del tiempo que la inflación misma. 

    De este modo, los activos financieros se vuelven una gran manera de contrarrestar el efecto de la inflación. Y visto de otra forma hasta de beneficiarse de ella…

    Como sobremesa les dejo esta reflexión: ¿La inflación es mala? Depende de que lado de la historia estés. Las inversiones no son solo deseables, sino necesarias para poder tener un mejor futuro.

    De acuerdo con el séptimo estudio de inclusión financiera de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), “El crédito en México: productos, instrumentos y evolución”, el financiamiento formal a la población adulta se incrementó de 27% a 31% entre 2012 y 2018.

    El financiamiento formal tiene lugar cuando una persona solicita recursos a través de un crédito bancario, tarjeta de crédito, crédito Fonacot, algún crédito de vivienda con Infonavit, Fovissste u otra institución financiera regulados o supervisados por alguna entidad del gobierno que les pueda brindar seguridad a los usuarios.

     

    El estudio de la CNBV reveló que los principales tipos de crédito formal que tuvo la población adulta en el periodo antes señalado fueron tarjeta de crédito con 19.2 millones de personas adultas (24%), crédito de vivienda con 5.4 millones de personas adultas (7%), crédito personal con 2.1 millones de personas adultas (3%), crédito de nómina con 1.7 millones de personas adultas (2%), crédito automotriz con 1.1 millones de personas adultas (1%) y, por último, crédito grupal con 1.0 millones de personas adultas (1%).

    De la nueva regulación a los créditos de nómina

    En noviembre de 2020, se emitió una alerta de fraudes en crédito de nómina ante el aumento de fraudes en el rubro de créditos de nómina, sobre todo en estados como Oaxaca, Veracruz, Yucatán, Quintana Roo y Nuevo León.

    La reforma a la Ley General de Títulos de Operaciones de Crédito (LGTOC) traería consigo un mayor número de usuarios con acceso a servicios financieros y candados para protegerlos de sobreendeudamientos. Esto es lo que prevén integrantes de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, que turnaron al Pleno la minuta con proyecto de decreto con la que se regula, entre otros, a los créditos de nómina delegada.

    Este miércoles, legisladores de Movimiento Ciudadano y Morena indicaron que las adiciones pondrán de manifiesto un marco legal con el cual se controle y supervise el proceso con que operan las entidades financieras que ofrecen productos de cobranza delegada.

    Con ello se conseguiría, por primera vez, contar con un ordenamiento especialmente enfocado en los créditos de cobranza delegada, con lo que se pondría freno a prácticas fraudulentas principalmente encabezadas por sociedades anónimas que no se sujetan a ningún tipo de disposición perjudicando seriamente a los usuarios.

    Entre las dinámicas que se pondrían en marcha está una especie de ‘límite’ para que las personas que busquen un crédito y ya tengan algunos otros activos, no excedan su capacidad de pago y se sobreendeuden.

    Lo anterior atraería a mayor número de interesados en créditos de cobranza delegada, por lo que pasarían de representar el 0.29% del Producto Interno Bruto (PIB), al 3.8 por ciento, lo que representaría cerca de unos 840 mil millones de pesos más en crédito.

    Las adiciones y modificaciones permitirían que entidades que participan en la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México (ASOFOM), la Asociación de Bancos de México (ABM) y Asociación Mexicana de Empresas de Nómina (AMDEN), elevar la calidad de sus productos, tal como se observó en Brasil y Colombia, países que vieron alzas en los índices de inclusión y mejorías en las tasas de interés.

    Al tomar en consideración estos factores, se podría revertir el levantamiento de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), que arrojó que menos de la tercera parte de la población mexicana accede al crédito.

    La Secretaría de la Función Pública (SFP) informó este miércoles que los trabajadores de la administración federal podrán seguir trabajando a distancia hasta el próximo 30 de julio.

    La dependencia señaló que la medida busca reducir la dispersión del virus SARS-CoV-2, así como proteger la salud de los servidores públicos.

    “Los titulares de la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de las unidades de Administración y Finanzas de la APF podrán autorizar o facilitar a las personas servidoras públicas el trabajo a distancia”, señala el documento.

    La SFP remarcó que se deberá poner especial atención en el caso de mujeres embarazadas, burócratas con enfermedades crónicas consideradas de riesgo o estados patológicos que requieran inmunosupresión y cáncer, entre otros.

    La dependencia subrayó que se deberá respetar el horario de la jornada laboral de los trabajadores al servicio del Estado.

    El lunes, Joel Ayala, líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, afirmó que los burócratas no regresarían al trabajo presencial hasta que sean vacunados contra el nuevo coronavirus.

    Las empresas podrán continuar con sus contratos de subcontratación vigentes al momento de la entrada en vigor de la reforma este 24 de abril de 2021 para efecto de regularizar su plantilla, no obstante, lo que ya no podrán hacer desde ahora es firmar nuevos contratos para contratar personal a través de outsourcing o insourcing.

    Aquellas empresas que celebren nuevos contratos de subcontratación sin contar con el registro ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) se encuentran en riesgo de ser sancionadas por parte de la dependencia con multas que van de 2,000 a 50,000 veces la UMA, lo que equivale a un rango que va de 179 mil pesos hasta 4.4 millones de pesos.

    La STPS explica que una vez publicada la reforma en el Diario Oficial de la Federación, ya no se podrán firmar nuevos contratos de outsourcing o de insourcing, mientras que aquellos contratos vigentes podrán continuar para efecto de regularizarse.

    Insourcing: el primero en desaparecer con nueva ley de subcontratación

    “Lo que no se puede seguir haciendo es la actividad de subcontratación porque eso se prohíbe desde el primer día, es decir, el suministro de personal como actividad se prohíbe al día siguiente de la entrada en vigor de la Ley”, señala la dependencia.

    Carlos Ferrán, socio director de Ferran Martínez Abogados, señaló que si hoy una empresa decide subcontratar personal cuando ya es una actividad prohibida, podría “navegar” algunos días con ese esquema, sin embargo, cuando esa empresa contratista tenga que registrarse ante la Secretaría del Trabajo, la autoridad podrá detectar la fecha de firma de esos contratos y comenzar una investigación conjunta con el SAT, IMSS o la Procuraduría Fiscal.

    “Firmar hoy un contrato de subcontratación de personal es un riesgo enorme porque estamos entrando al punto de la historia en que todo tendrá que registrarse y verificarse; se abren puertas de riesgo si hoy se firma un contrato cuando ya está expresamente prohibido el outsourcing. Las empresas deberán de cambiar de mentalidad, es un tema que debe tomarse en serio”, advirtió.

    El valor de las exportaciones de mercancías mexicanas fue de 43 mil 3 millones de dólares en marzo de 2021, lo que representó un aumento de 12.15 por ciento a tasa anual, su mayor alza en 29 meses, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

    De acuerdo con el instituto sobre la balanza comercial de mercancías de México, los envíos al extranjero registraron su alza más pronunciada desde octubre del 2018. En dicha fecha subió 12.64 por ciento.

    En su interior, las exportaciones petroleras fueron por 2 mil 127.7 millones de dólares, es decir, tuvieron un avance de 70.8 por ciento a tasa anual, lo que significó su alza más pronunciada desde mayo del 2018, cuando se incrementaron 73.38 por ciento.

    Las exportaciones no petroleras registraron 40 mil 875.3 millones de dólares o un crecimiento de 10.2 por ciento.

    Los envíos de las manufacturas totalizaron 37 mil 734.9 millones de dólares, es decir, se observó un alza de 9.9 por ciento, respecto al mismo periodo del año anterior.

    De manera desagregada, las exportaciones automotrices cayeron 5.2 por ciento, mientras que las no automotrices fueron mayores en 18.7 por ciento.

    Con series ajustadas por estacionalidad, las exportaciones de mercancías reportaron un alza en su comparación mensual de 4.3 por ciento, el cual fue resultado neto de un incremento de 3.6 por ciento en las exportaciones no petroleras y de un incremento de 18.6 por ciento en las petroleras.

    Por otra parte, las importaciones de mercancías alcanzaron 46 mil 6.5 millones de dólares, monto que implicó un aumento de 31.4 por ciento a tasa anual.

    De forma desagregada, se observaron incrementos de 24 por ciento en las importaciones no petroleras, y de 104.7 por ciento en las petroleras.

    Las importaciones por tipo de bien intermedio subieron 33.8 por ciento en marzo del 2021, mientras que las de bienes de capital aumentaron 31.1 por ciento.

    Las importaciones de bienes de consumo mostraron un aumento de 16.2 por ciento.

    Con series ajustadas por estacionalidad, las importaciones mostraron un alza mensual de 18.4 por ciento, que se derivó de aumentos de 11.5 por ciento en las importaciones no petroleras y de 92.8 por ciento en las petroleras.

    Por tipo de bien, se presentaron crecimientos mensuales de 10.6 por ciento en las importaciones de bienes de consumo; de 20.6 por ciento en las de bienes de uso intermedio, y de 8.9 por ciento en las de bienes de capital.

    La información oportuna de comercio exterior de marzo de 2021 indica que se registró un déficit comercial de 3 mil 4 millones de dólares, saldo que se compara con el superávit de 3 mil 336 millones de dólares obtenido en igual mes de 2020.

    En los primeros tres meses de este año la balanza comercial presentó un déficit de mil 559 millones de dólares.