Se desbordan las peticiones al INM; atiende medio millón de trámites

    Escrito por: AGENCIAS Diciembre 23, 2019 0

    El Instituto Nacional de Migración ha atendido en los últimos seis años a dos millones 284 mil 719 personas migrantes en ventanillas de las distintas estaciones migratorias.

    En particular, durante el primer año de gestión del gobierno de México se recibieron 486 mil 625 trámites migratorios, los cuales se estima que aumentarán a 505 mil al finalizar 2019, lo que constituye una cifra récord en los últimos cinco años.

    De acuerdo con el reporte, los trámites migratorios más recurrentes son: expedición de la Tarjeta de Visitante Regional (TVR); regularización por razones humanitarias; expedición de tarjetas de residente o por renovación; expedición de documento migratorio por canje; notificación por cambio de domicilio por parte de residentes; autorización de visa por oferta de trabajo, entre otros.

    En este primer año de gestión, la autoridad migratoria registró 537 mil 699 personas extranjeras residentes en territorio nacional, 58% más respecto a los 338 mil 901 del año 2015.

    De esta población, 77 mil corresponden a personas de origen estadunidense y 47 mil de nacionalidad venezolana y hondureña.

    Respecto al flujo migratorio normal, de enero a diciembre de 2019, ingresaron de manera regular a México, vía aérea, terrestre o marítima, 39 millones 500 mil personas, en su mayoría visitantes extranjeros (80 por ciento), de los cuales 23 mil 483 fueron por motivos de trabajo; el resto por actividades turísticas, de negocios o de salud, entre otras.

    En los últimos cuatro años ingresaron de manera regular a territorio nacional 134.5 millones de personas.

    Como parte de las acciones orientadas a la promoción del comercio y empleo temporal en los estados de la frontera sur, como Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, el INM informó que expidió durante este año 76 mil 620 tarjetas de Visitante Regional (TVR) y 9 mil 917 tarjetas de Visitante Trabajador Fronterizo, lo que suma 86 mil 537, cifra que se estima llegue a 90 mil documentos al finalizar este 2019.

    FRÍO Y BARRO LOS DOBLEGA

    En el barro y el frío de un campamento improvisado en Ciudad Juárez, México, más de un millar de migrantes han esperado durante semanas, incluso meses, para poder presentar su solicitud de asilo en Estados Unidos. Desanimados, muchos acaban por rendirse.

    Según las autoridades locales, la semana pasada había mil 500 migrantes, en su mayoría procedentes del suroeste del país, en tiendas de campaña improvisadas a pocos pasos de Río Grande, una frontera natural entre México y Estados Unidos.

    Sólo quedaban 700: desesperados por la espera y las temperaturas que rozaban los cero grados, muchos dejaron el campamento.

    Las asociaciones locales convencieron a varias familias, cuando se redujo la temperatura, para unirse a centros de recepción u hoteles. Algunos han probado suerte al otro lado del río, sin garantía de éxito.

    Otros han preferido quedarse, por temor a perder su lugar en el sistema no oficial de listas de espera que los propios migrantes han puesto en marcha para convencer a los agentes fronterizos estadunidenses de que los reciban de acuerdo con su orden de llegada.

    “Sólo nos dejan pasar si les traemos estas tarjetas, para verificar que hemos esperado”, dijo Rosa, una migrante responsable de mantener actualizada la lista.

    Cada noche, hombres y mujeres del campamento vigilan las idas y venidas frente a los puentes que cruzan el Río Grande para garantizar que los recién llegados no pasen delante de otros.

    Según una encuesta reciente realizada por investigadores de varias universidades del norte de México, el 60% de las familias esperan pacientemente en tiendas de campaña. Pero más de una cuarta parte de ellas, ni siquiera cuentan con este “lujo” y están obligadas a dormir al raso.

    Muchos de estos migrantes dicen que están huyendo de la violencia desenfrenada en su región. “Los cárteles nos han amenazado y han tomado nuestras tierras”, dice un hombre del estado de Guerrero, en el suroeste de México.

    “Al principio, nos pidieron dinero”, explica. “Pero cuando ya no pudimos pagar, se llevaron nuestra casa. Nos dieron una quincena” para que nos fuéramos.

    Ante este flujo de migrantes decididos a buscar asilo en Estados Unidos, las autoridades de Ciudad Juárez están mostrando flexibilidad.